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Hoy es domingo, diciembre 17, 2006 todavía

Entrada nº 38: Parte 3 de 5

-Viene de entrada nº 30-

Me abro paso con facilidad por un medio frío y húmedo. No tengo miedo. Sólo necesité de un intento para atravesar el techo con mi puño. Partí esa maldita pared-techo en mil pedazos. Tuve que hacerlo. En seguida mi pequeña prisión se inundó de la sustancia que ahora atravieso siguiendo la voluntad que me guía “Avanza. Sube”. Sé que la madera era dura y no me duelen las manos “Ya no hay dolor”. Eso no me inquieta, pero me hace pensar que quizá todo esto solamente sea la visión censurada de mi autoabandono: Me elevo, y mi nuevo yo tiene que montar una farsa para no sentir lástima por el querido y adorado cadáver que dejo atrás. Una coartada perfecta para objetores de conciencia metafísica.
Sigo ascendiendo. Es como bucear verticalmente por agua llena de barro muy compacto. Mis dedos actúan como cuchillas y mis antebrazos como palas; no hay resistencia donde debiera haberla. Pero me detengo. Repentinamente no noto presión externa en ninguna de mis dos manos. Flexiono y estiro lentamente mis dedos... nada los oprime. Estoy a punto de llegar a algún lado “No te detengas ahora. Sube”. Un movimiento más y dejo de sentir la presión del entorno en brazos, cabeza y hombros. Una luz muy intensa dirigida a mis ojos me hace cerrarlos por instinto. Paso unos minutos cubriéndomelos con las manos de la hostil y cegadora atmósfera que me recibe, saboreando a la vez el aire fresco que resucita mis pulmones. De pronto, una débil brisa comienza a jugar sin aviso con el vello de mis brazos. La suave corriente de aire parece traerme además un murmullo lejano e ininteligible ¡Gente! Creo reconocer voces humanas. Acabemos con esto.
Aparto con precaución las manos de mi rostro y cercioro que cerrando los ojos con fuerza éstos quedan protegidos. Con prudencia y torpeza comienzo a palpar el suelo más próximo a mí ¿Arena? ¿Hierba? No importa. Estiro un poco los brazos hacia arriba para liberarlos un poco más, y adopto con ellos un ángulo de 90 grados clavando las manos en el suelo. Mi completa fuga se consuma con un último esfuerzo.
Tras cumplir la voluntad y liberarme de la prisión y del cumplimiento de una tarea determinada, ahora actúo como una maldita sonda de reconocimiento extraterrestre. Mientras recupero el aliento y tumbado boca arriba protejo mis ojos, todos mis sentidos estudian el entorno y me regalan sobre-información en forma de olores, sonidos lejanos, leves vibraciones del suelo y sutiles cambios de temperatura. Pero el órgano perceptivo que más me ayudaría en estos momentos sigue inutilizado. Necesito ver.
Y sigue danzando la tímida brisa a mi alrededor, llegando a mí y llevándose el testimonio mudo de cómo me siento con la cara entre las manos y progresivamente permito que pequeñas bocanadas de luz lleguen a mis ojos, un poco más seguros de sí mismos a cada instante que pasa. Por fin mi instinto me da luz verde para abrirlos del todo sin prudencia, y la pétrea visión en la que me reflejo hace que todo lo anterior vivido carezca del más mínimo interés. Una lápida. Dos Fechas. Un Nombre.
Quien inventó la expresión “petrificado como si hubiera visto a un muerto” tuvo que imaginar una escena como ésta.
Ahora sé lo que sucede, comprendo lo que ocurre. Pero me niego a asumirlo. Aunque sea sólo por ejercer mi legítimo derecho como escéptico practicante a la incredulidad, me levanto lentamente sin dejar de mirar esa lápida y doy unos pasos hacia atrás.
Yo estaba... muerto.
Todo encaja; es una puta locura, pero encaja. Joder que si encaja. En este momento soy como el espectador que ve el comienzo de una película por 2da vez conociendo ya el final. Para tratar a un alcohólico debe admitir antes su alcoholismo. Para trascender la muerte, uno debe admitir y comprender que ha muerto. Esa verdad es el puente que debe atravesar hacia la nueva realidad que habita, el punto de inflexión hacia todo lo que no sabía y ya sabe.

!!!!!Un alarido se acerca por mi espalda, arrancándome del ensimismamiento.

-Continuará-

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2 Comments:

Anonymous Azrael said...

¡Por fin! ya era hora de que la obra inconclusa se hallara un poco menos en ese estado. Me alegra ver que no te olvidas de las peticiones, pero esto me sugiere otra pregunta... ¿para cuando la cuarta parte?

"todos mis sentidos estudian el entorno y me regalan sobre-información en forma de olores, sonidos lejanos, leves vibraciones del suelo y sutiles cambios de temperatura. Pero el órgano perceptivo que más me ayudaría en estos momentos sigue inutilizado. Necesito ver."
Lo que me recuerda lo que senti nada mas nacer...
El eterno retorno un muerto experimentando el nacimiento... ¿Rebuscado? No, ¿Brillante? Desde luego.

22 diciembre, 2006 02:59  
Blogger SuperCoco said...

Finalmente me lo leí. Esperando al final para comentar ;).

24 diciembre, 2006 11:57  

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